jueves, 17 de abril de 2008

BATMAN DE TIM BURTON: PESADILLA NEURÓTICA

Por Kike

He escrito este artículo para justificar la psicología de los personajes de Batman y Batman Vuelve, esas dos grandes películas de Tim Burton.

El hombre murciélago

Batman no es un superhéroe. No sólo carece de poderes especiales, más allá de su conocimiento y habilidad, sino que además se encuentra atrapado por él mismo en una espiral de odio de la que no puede escapar. Él es su peor enemigo. Los criminales contra los que combate le odian tanto como le admiran y la mayoría sólo existen por que el hombre murciélago existe también. Sino todos, la mayoría representan facetas de la propia personalidad del héroe y son, por tanto, parte de él. No se tratan de un simple “obstáculo” que existe para mover la historia, sino que funcionan como un todo.
Bruce Wayne, por su parte, esta muerto en más de un aspecto. Él murió junto a sus padres en aquel callejón y hoy es tan sólo una sombra que cree servir a la justicia cuando en realidad sólo sirve a su irrefrenable sed de venganza.

El cine de Tim Burton

Como todo buen artista, Tim Burton tiene ciertas claves que repite en todos sus trabajos. Una de ellas es la de la infancia perdida o rota que influye notoriamente en el comportamiento y actitudes de los personajes principales. En las historias de Burton tampoco suele existir el bien ni el mal absoluto, a pesar de utilizar estructuras muy similares a las de los cuentos de hadas clásicos.
Pero el que es, sin lugar a dudas, su tema principal es el de lo raro, lo monstruoso, aquello que los demás no comprenden y es apartado y despreciado como una “anomalía”. Este “algo” siempre está personificado en un protagonista distinto, incomprendido que en algún momento intenta (o ha intentado) encajar y más tarde asume su independencia del mundo.

Batman (1989)


En esta primera aproximación cinematográfica al personaje aparecen numerosos elementos psicológicos de interés.

Los personajes principales son Batman/ Bruce Wayne (Michael Keaton), Joker/ Jack Napier (Jack Nicholson) y Vicky Vale (Kim Basinger).

En primer lugar se encuentra el propio Batman, personaje que da nombre a la película y que se nos presenta por primera vez en 50 años como un centinela oscuro y vengativo, en lugar de un icono infantil.
En realidad el propio Batman no aparece mucho, menos aun su alter-ego Bruce Wayne. En su lugar se opta por un enfoque misterioso del personaje, al cual se conoce a través de los ciudadanos de Gotham. Esto es importante por que el personaje en realidad se encuentra deliberadamente deshumanizado. Él mismo no se tiene muy en cuenta, ya que vive ajeno a la realidad. No le importa arriesgar su propia vida para luchar contra el crimen. No lo considera su deber, ni se trata de altruismo. Simplemente él se considera la justicia, se ve muy por encima de la ley y la propia sociedad, al mismo tiempo que no se tiene en demasiada estima como ser humano. No vive, vigila. Le resulta difícil mantener relaciones auténticas, ni siquiera con Alfred, aquel que verdaderamente le ha criado. Necesita desesperadamente el amor de Vicky pero no es capaz de agarrarlo por que teme que eso le proporcione un sentido a su existencia.

En segundo lugar esta el rival, Joker, que es, en realidad, el verdadero protagonista de toda la película.
De hecho la historia se centra fundamentalmente en como el Joker nace, aterroriza la ciudad y, finalmente, muere. Antes de con el príncipe payaso del crimen, nos encontramos con Jack Napier, un mafioso de poca monta al cual incluso los policías corruptos desprecian. Es traicionado por su propia organización y acaba cayendo a un tanque de productos químicos. En ese momento, Jack Napier “muere” (tal y como refleja él mismo más adelante) y nace Joker, que no es sino un reflejo de todo lo que quiso ser y no pudo. Ahora es imbatible, poderoso y, sobre todo, tiene un enfermo sentido del humor. El Joker en ningún momento tiene un plan concreto que completar. Ciertamente, intenta acabar con la ciudad de formas diversas y comete numerosos crímenes, pero en ningún momento muestra mayor interés por estas acciones que las que un niño muestra con una broma. El Joker se esfuerza en hacer del mundo su campo de juegos particular, por que ya ha perdido la esperanza de vivir de otra forma. Sus risotadas, aunque auténticas, denotan un alma vacía. Su mente ha quedado liberada de la responsabilidad de buscar la felicidad o de encajar en un grupo. Por tanto, ha renunciado a coexistir con el mundo y simplemente se dedica a seguir sus impulsos, cada vez más destructivos e ilógicos.

Importante es el detalle de que Jack Napier sea quien deja huérfano al joven Wayne. Por que, en realidad, no lo hace. El flashback es visto a través de los ojos del propio Batman muchos años después y tras numerosos enfrentamientos con el Joker. Este momento representa el máximo exponente de la locura del personaje. Simplemente ve al asesino de sus padres en cada delincuente al que se enfrenta.

Batman vuelve (1992)


En “Batman vuelve” el director, Tim Burton, tuvo mucha más libertad, lo que le permitió desenvolverse con mayor soltura y modificar eventos y personajes a voluntad, haciendo que respondieran a sus propias inquietudes y pasiones.

Principalmente todos los personajes pasan a ser verdaderos monstruos. “Freaks” desplazados de la sociedad, que temen y desprecian la normalidad de la cual en algún momento de sus vidas intentaron formar parte. Los nuevos personajes quedan perfectamente integrados en este entorno hostil y oscuro. Los villanos son en esta ocasión Catwoman (Michelle Pfeiffer) y El Pingüino (Danny de Vito) que no tienen el menor parecido con sus homólogos de los 60, convirtiéndose en criaturas atormentadas y sádicas que inspiran la lástima y afecto del espectador.

Es muy fácil sentir afecto por un personaje de aspecto desagradable pero “buen corazón”. Sin embargo, lo curioso de este filme es que sentimos verdadero afecto por personajes que tienen la mente completamente destrozada y son capaces de las más horribles atrocidades. Pero la película se muestra como completamente determinista y son los propios traumas de los protagonistas los que acaban destruyéndolos.

Oswald Cobblepot esta condenado a ser un engendro desde su mismo nacimiento. Rechazado por sus padres, acaba criado por los artistas de un circo, otros seres grotescos como él, que le cuidan a cambio de hacerle perder su identidad humana, convirtiéndolo en El Pingüino. Más tarde, se va a vivir a las alcantarillas, huyendo de la sociedad, y cuando desea acceder a ella lo hace mediante Max Schreck, el empresario con más poder y con menos escrúpulos de Gotham. “Los dos somos monstruos, sólo que usted es un monstruo respetado”. Más adelante es convencido por Schreck de entrar en el sistema y es propuesto como alcalde. Cobblepot se siente emocionado con la posibilidad de entrar en la sociedad que le había dado la espalda. Sin embargo, este espejismo no tarda en romperse y es entonces cuando el personaje declara “no soy un ser humano, soy un animal”, justo todo lo contrario que lo que decía “El hombre elefante”.


Selina Kyle, por su parte, es una mujer débil y ridícula, que hace su trabajo lo mejor que puede y no recibe nada de nadie. Al igual que le ocurría a muchos de los otros personajes acaba muriendo de forma casi literal cuando es tirada por la ventana por Schreck, regresando al mundo como Catwoman, un ser salvaje que actúa movida por sus instintos. Siente un odio absurdo e irracional hacia Batman al cual intenta matar en diversas ocasiones. Mientras tanto, mantiene un idilio con Bruce Wayne como Selina. Es curioso como son las personalidades falsas, las que simulan la normalidad las que conviven mientras que las personalidades verdaderas sólo son capaces de combatir. Al final tratará de vengarse definitivamente de Schreck, asesinándolo. Batman aparece y trata de impedírselo pero ella ha dejado ya de ser humana y sólo es capaz de pensar como la mujer gato, con lo que prefiere inmolarse con Schreck antes que tratar de regresar a su vida anterior.

Batman pasa a ser un verdadero secundario en una historia completamente dominada por los otros animales-humanos. Sin embargo, su papel es fundamental, ya que no sólo actúa como “el puño de Dios” que castiga a los criminales, sino que también se plantea su propia existencia en diversas ocasiones. En primer lugar es reprendido por Alfred cuando comienza a desconfiar del Pingüino por que, de hecho, tiene celos de que acapare más atención que él mismo. Más adelante recuerda la partida de Vicky Vale con gran tristeza, como una oportunidad perdida. Al final, el Pingüino le dice con total convencimiento “tú me tienes envidia por que yo soy un verdadero monstruo y tú necesitas una máscara” a lo que el héroe responde sin dudar “es cierto”. Más tarde, cuando Pingüino ha sido derrotado, trata desesperadamente de salvar a Catwoman, siendo capaz de renunciar a él mismo de “morir” como el hombre-murciélago. Esta es la razón por la cual se quita la máscara. Pero fracasa.

2 comentarios:

The Lawmaker dijo...

Wow, recien leo esta reseña, sinceramente magnifica, tantos detalles que no habia prestado atencion, exelente nota Kike.

salu2!

Lupita Belmonte dijo...

Es muy interesante como Tim Burton adaptó en 1989 la fabulosa película de Batman el superhéroe que más me gusta y que considero el mejor, es muy buena esta película y la historia está llena de acción y adrenalina que no dejará que te depares ningún momento; es muy recomendable esta versión para todos los fanáticos y para los que no lo son.

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